
Tú eres el momento en que deseo compartir
la vida,
donde no existen vacíos ante
nuestro bienestar.
Tú eres la crema perfecta,
la vida hecha luz en mis sentidos,
tú eres quien deseo.
En el pináculo del corazón,
en la superficie de suave sabor,
donde palidece el mal hasta la mejora,
donde quisiera estar,
ojalá posea yo la llave.
Llave requisito inerte de la vida,
madrina de los mejores misticismos,
aflicción ninguna pasa por tu metal intenso,
sólo el mar bendito por otro Dios de buen nombre
y a quien deseo alcanzarte, poder entrar en su morada
de árboles añosos y piel frondosa.
Fantástica la piel, lejos de la mente y orden.
Desconozco las reglas cotidianas
que tú me ayudas a sortear en sociedad.
No soy mejor que otros,
no soy más que mi vecino,
soy un intruso en el árbol de navidad,
pero quiero poseer la cuerda que me lleva
a tus adentros, lejos siempre de todo miedo;
porque poseemos la sombra de los más bellos árboles.
NOCHE, MARTIRIO Y GOCE, 1992 Ediciones Mar del Plata


2 Quieren ser fotografiadas:
Recorro de nuevo tus espacios en los que la vida emerge y palpita entre los claroscuros de la belleza. Un gustazo hacerlo con frecuencia.
Saludos....
Publicar un comentario